Me cuesta estar conmigo: el verano y el vértigo del tiempo libre
¿Por qué me cuesta tanto estar conmigo?
Llega el verano. Las agendas se vacían, el móvil suena menos, los días se alargan… y cuando supuestamente todo debería ser disfrute, relax y descanso, muchas personas sienten una incomodidad difícil de nombrar. “Debería estar disfrutando, ¿por qué no me pasa?”
Si te sientes así, no estás sola. Es más común de lo que parece.
Cuando parar te enfrenta a ti misma
Durante el año, el ritmo frenético puede actuar como anestesia. Las responsabilidades, el trabajo, las tareas… mantienen la mente ocupada. Pero al llegar el verano y bajar el ruido externo, aparece el ruido interno.
“Me cuesta estar conmigo porque no sé cómo estar si no estoy haciendo algo útil.”
Oigo frases como esta con frecuencia. Y no es casualidad. Muchas personas han aprendido a medir su valor por lo que hacen, no por lo que son. Por eso, cuando hay tiempo para simplemente ser, aparece el vértigo.
Autoexigencia: la enemiga silenciosa del descanso
La autoexigencia no se va de vacaciones. Si no se pone conciencia, se cuela incluso en el ocio:
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“Debería estar aprovechando más el verano.”
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“No estoy haciendo nada productivo.”
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“Estoy perdiendo el tiempo.”
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“¿Y si los demás sí están avanzando y yo me estoy quedando atrás?”
Todo esto genera culpa, ansiedad y una sensación de estar fallando incluso en el descanso. ¿Te suena?
¿Qué puedes hacer con esto (sin exigirte más)?
Aquí no se trata de “hacer bien” el verano. Se trata de abrir un espacio amable contigo misma. Algunas ideas:
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Date permiso para aburrirte. A veces, del aburrimiento nace la creatividad o el descanso real.
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Escribe sin filtro. ¿Qué sientes cuando no haces nada? ¿Qué te dices en esos momentos?
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Habla contigo como hablarías con una amiga. La autocompasión es más transformadora que la crítica.
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Practica la presencia. Estar contigo no es resolverte, es acompañarte.
Estar contigo no es el problema. Es el camino.
Si el verano te confronta, no significa que haya algo mal en ti. Significa que hay partes de ti que necesitan ser vistas, escuchadas y acompañadas con más presencia.
Aprender a estar contigo misma es un proceso. Y si quieres hacerlo con sostén, estás en el lugar adecuado.
Te acompaño a transformar esa incomodidad en una oportunidad de conexión y autoestima. Escríbeme y te cuento cómo trabajo.
